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Responsabilidad y Vigilancia

Fuente: De las serie “Con Gangaji”, Noviembre 2010

 

Cuando hablo de vigilancia y responsabilidad, estoy hablando de la capacidad de asumir la responsabilidad de la gracia que ha aparecido dentro de la forma de vida individual llamada "tú". No estoy hablando de un deber o una obligación. No estoy hablando de llevar un peso a cuestas o de un castigo. Vigilancia es la capacidad de asumir la responsabilidad de dónde está nuestra atención en el momento y asumir la responsabilidad cuando habitualmente se va al pasado y al futuro.

 

En general, estamos entrenados para no asumir responsabilidad. Estamos entrenados para saber quiénes somos y lo que es la realidad a través de nuestras definiciones, a través de las definiciones de los demás, a través de parámetros culturales, parámetros religiosos, e incluso parámetros espirituales. Nos limitamos cuando nos apoyamos indirectamente en el conocimiento de nosotros mismos, mediante pensamientos predeterminados.

 

Cuando conocí a Papaji, él me dijo que parara. Cuando dejé entrar ese parar, me di cuenta que se refería a detener cualquier hábito de definirme a mí misma. Se refería a dejar de crear y recrearme a mí misma. Qué tarea tan monumental, y sin embargo tan absolutamente inmediata y simple. La verdad de lo que somos es revelada con frescura cuando asumimos la responsabilidad de su descubrimiento directo.

 

Nuestra responsabilidad como una forma particular de vida de la conciencia que nos anima, de la vida misma, está en movimiento. ¡Qué gracia que podemos ser responsables de la vida que está presente en nosotros y fuera de nosotros, de la vida silenciosa que es la fuente de toda nuestra vida. Como la fuente de todos los pensamientos, la conciencia está presente de forma natural antes de todo pensamiento, durante cualquier pensamiento y después de todo pensamiento.

 

Nuestras vidas pueden ser una prueba viviente de nuestra capacidad de responsabilidad. Cuando la mente pensante se reafirma y los hábitos de sufrimiento vuelven a recuperar nuestra lealtad, siempre podemos asumir la responsabilidad de estar atentos a los hábitos de la mente. En nuestra toma de conciencia de los hábitos narrativos internos, podemos asumir la responsabilidad de parar la narrativa y descubrir lo que está presente. Podemos asumir la responsabilidad de internamente encontrarnos con lo que habitualmente evitamos, con lo que luchamos, o con lo que se oculta de nosotros mismos.

 

Podemos reconocer cuando dirigimos nuestra atención a defender un punto de vista particular o una definición como si fuera la realidad. Vamos a tener puntos de vista, por supuesto - es una parte del ser humano - pero cuando los abrazamos como si fuera la realidad y decidimos que nuestra realidad entra en conflicto con la realidad de otros, nos olvidamos de reconocer que son simplemente diferentes puntos de vista - múltiples, infinitos puntos de vista - todos derivados de la misma conciencia.

 

Si estás dispuesto a tomar un instante para retirar la atención de cualquiera que sea tu diálogo interno, a retirar energía de cualquiera que sea el último punto de vista acerca de tu sufrimiento, se hace inmediatamente obvio lo que está aquí, la plenitud, la riqueza y el amor de uno mismo como vida consciente.

 

Si hay una conversación en curso sobre el dolor y el sufrimiento, entonces puedes asumir responsabilidad sobre el objeto de tu atención. ¿Dónde está tu atención? El dolor puede no desaparecer, pero si giras tu atención a la mismísima atención, descubrirás que la amplitud de la conciencia tiene espacio para todos los sentimientos y sensaciones. La plenitud del amor, la plenitud del Ser está siempre disponible, independientemente de las circunstancias.

 

Vigilancia es la llamada de toda una vida, y nuestra responsabilidad está en responder a esa llamada. La auténtica responsabilidad anula todas las excusas que nos mantienen como una víctima del pensamiento. Si te sientes víctima de los pensamientos y de los patrones habituales de reacción, entonces te invito a descubrir cómo la victimización se mantiene en su lugar. ¿Qué hábito de la mente estás complaciendo? Al reconocer los frutos de la vigilancia, la voluntad de ser "cazado" y ser humilde es alegria. La idea de que "mi vida se inicia cuando ya no tengo que estar mas vigilante" o "no tendré que estar atento cuando llegue a un determinado punto", es en realidad la negación de la oportunidad del momento presente para la vigilancia.

 

Al esperar poner fin a la necesidad de vigilancia, ¿qué queremos? ¿Qué emoción acompaña a esa esperanza? ¿Dónde está? ¿Vas a asumir la responsabilidad de abrir la emoción plenamente, según retiras todos los diálogos internos asociados con ella? ¿Vas a encontrarte con lo que está aquí sin esperar o conocer el resultado de ese encuentro?

 

Podemos naturalmente mantener una vigilancia profunda, auténtica, toda una vida, ante la llama de la conciencia. Ser responsable de la vigilancia honra aquello que da su inteligencia a cada una de nuestras formas particulares de vida, la propia capacidad de pensar e imaginar. La vigilancia es saborear los honores de la fuente por encima de los pensamientos y las fantasías que nacen de esa fuente.

 

Cuando reconocemos que de alguna manera hemos negado nuestra responsabilidad, podemos traerla de vuelta al centro del despertar de nuestra alma. Entonces nos hacemos responsables de nuestro continuo despertar y de nuestros inevitables errores. Podemos ver que ignorar nuestros errores o defendernos de ellos es irresponsable.

 

Responsabilidad y vigilancia requieren atención plena, pero no requieren energía, y no requieren esfuerzo. La rendición del esfuerzo - de lo que se está haciendo, de lo que está siendo alcanzado, o rechazado, u ocultado de lo que se está pensando - nos revela el fuego de la conciencia como el terreno que siempre está presente.

 

¿Dónde está tu atención en este preciso momento? Si estás atendiendo a los pensamientos, deja que estas palabras sean un faro para regresar a casa, a ti mismo. ¡Qué bendición que tu vida puede ser la vigilia viviente de lo que es el fundamento de su vida!

 

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