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¿Qué Podemos Aprender No Hablando?

Artículo publicado en el Huffington Post
21 de Julio, 2009
 
Las personas que tienen la capacidad y la inteligencia para aprender a hablar y entender otros idiomas, además del suyo, tienen que ser admiradas y emuladas. Sus vidas y las de aquellos cuyos idiomas hablan son enriquecidas con ello.


No soy una de esas personas, y no estoy orgullosa de ese hecho, pero tengo que reconocer que a veces es un verdadero placer el no tener ni idea de lo que la gente dice. He descubierto una relajación especial, ininterrumpida por un significado específico, simplemente estando con la gente en los cafés y otras áreas públicas de reunión. Puedo escuchar sus idiomas y el placer de los sonidos sin ser distraída tratando de descifrar los matices del significado, juicios de valores de su conversación o acuerdo o desacuerdo con sus opiniones.


Escuchar y observar a la gente sin entender lo que están diciendo es como escuchar y observar a otros animales. Soy capaz de leer sobre las canciones de los pájaros y lo que comunican a otras aves, pero a mis oídos tan solo suena maravillosamente musical. Dedicar un tiempo a escuchar canciones de pájaros es muy agradable y enriquecedor y sospecho que lo sería menos, si supiéramos lo que cada canción está proclamando. El simple hecho de estar en la naturaleza sin descifrar el significado es un bálsamo para el alma. Y yo incluyo la naturaleza humana en la "naturaleza".


Tal vez nuestra excesiva familiar incomodidad con otros seres humanos del mismo idioma  surge de la ilusión de que realmente hablamos el mismo idioma. No es así. Podemos referirnos a las autoridades para las definiciones de palabras de uso común, pero, al final, nuestra autoridad interna se encarga de determinar cómo elegimos interpretar las palabras de los demás. Y por ello, a menudo nos volvemos frustrados, incomprendidos, invisibles, y hablamos más alto como una forma de atravesar la niebla de las interpretaciones equivocadas.


¿Sucede esto a otros animales? Probablemente. Tal vez por eso los pájaros pasan gran parte de su tiempo cantando. Pero ya que no estamos involucrados en el intento del pájaro por hacerse comprender, tan sólo podemos disfrutar del sonido.


Podemos ocasionalmente también disfrutar simplemente del sonido con los demás. E incluso podemos hacerlo cuando compartimos una lengua común. El truco es no asumir que sabemos realmente lo que los otros están diciendo. Podemos dejar de lado el significado. Hay una mayor perspectiva disponible cuando no estamos decididos a saber exactamente lo que alguien dice o hacerles saber exactamente lo que estamos diciendo. Es posible experimentar el uno al otro desde el centro del corazón en lugar del centro del lenguaje.


El lenguaje es uno de los poderes más emocionantes del ser humano. Es práctico en el día-día así como exultante en lo sublime. Todos podemos beneficiarnos de aprender y descubrir cómo utilizar el lenguaje con mayor claridad. Como seres humanos, es inteligente aprender el idioma del otro. Nos une más como culturas y como individuos. Y es también inteligente darse cuenta de que a menudo usamos las mismas palabras con significados personales completamente diferentes. Las parejas aprenden esto a través de los malentendidos, los colegas se benefician en las empresas al dedicar un tiempo a aclarar los significados. Las naciones tienen más probabilidades de encontrarse en un cierto grado de armonía si respetan las diferentes medidas de poder que cada uno contiene en las mismas palabras.


Sin embargo, hay otro poder más dulce disponible para todos nosotros, sin importar cuántas palabras conozcamos. Se inicia en el corazón y habla sin esfuerzo por los ojos. Es lo que está aquí cuando ninguna palabra es suficiente. Simplemente, en un instante, podemos descubrir nuestra capacidad de entender con esta comunicación sin palabras. Y en ese entendimiento, nos encontramos con lo mejor de todos nosotros, dondequiera que nos encontremos, sea lo que sea lo que creemos saber o no saber.
Alguna vez, solo por la perspectiva, haz una pausa, y escucha la música.


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